Colegios y Escuelas de Bolivia

21.8.11

¡Alto! al bullying

¡Alerta! | no es un juego de niños y ni son cosas de la edad. el Bullying o acoso escolar es un tema serio que trae graves consecuencias a sus víctimas.

La profesora de mi hijo me dijo que algo raro sucedía con él porque no se llevaba bien con nadie y siempre estaba solo, cuenta Rosario, mamá de un niño de diez años que fue víctima del bullying o del también llamado acoso o matonaje escolar. La señal de alerta para Rosario fue cuando comenzaron a hacerse cada vez más frecuentes los dolores de cabeza y estómago a la hora de ir al colegio. Al principio pensó que podía tratarse de un resfrío o de malestares comunes. Sin embargo, como no cesaban, pensó que podía tratarse de alguna enfermedad seria, por lo que decidió acudir a un médico, quien descartó que su hijo estuviera enfermo. Rosario no podía estar tranquila porque continuaban las excusas para faltar a la escuela y sus notas comenzaron a bajar notablemente.

“Busqué ayuda psicológica para tratar de ‘entender a mi hijo’, aunque la verdad que siempre fue un buen chico, tal vez demasiado... La psicóloga me dijo que mi hijo estaba siendo víctima de “bullying”, la verdad nunca antes escuché esa palabra”, cuenta Rosario.

Lamentablemente, este es un problema grave, real y frecuente en las escuelas de todo el mundo y Bolivia no es la excepción. Los colegios no cuentan con herramientas para poner fin a este tipo de hostigamiento que toma formas muy crueles trayendo consecuencias a la salud mental a futuro que van desde depresiones severas, trastornos de ansiedad y en casos extremos, ha llevado a sus víctimas al suicidio.

El byllying no debe ser minimizado, ni ignorado por educadores y padres de familia. Sin embargo, suele ocurrir que cuando se presenta, los padres de niños agresores suelen negar la situación.



LA FAMILIA, BASE DE TODO

Con relación a este tema se debe entender que no es el colegio el dispositivo del bullying, simplemente es el lugar donde se hace evidente y toma forma. Los niños/as y adolescentes viven en muchos casos situaciones de violencia, negligencia, abandono, sobreprotección extrema en el contexto de sus familias u otros entornos y llevan esas ‘mochilas’ a los colegios de alguna manera; pueden ser ellos los agresores o, por esas vivencias de dolor, se convierten en presas fáciles y vulnerables ante otros, convirtiéndose en víctimas con poca o ninguna habilidad social. Por eso el tema debe ser abordado desde el escenario de la familia.

La consultora Social Elizabeth Machicao Barbery asegura que en la experiencia que ha tenido en colegios en los que ha trabajado con un equipo multidisciplinario en contra del acoso y la violencia escolar, lo que más ha encontrado son chicos (as) sin límites, desafiantes, sin control, algunos muy mimados y sobreprotegidos, extremadamente malcriados”, que no muestran respeto, tienen poca empatía, sus valores están desdibujados, y son muy provocadores.

En definitiva, esta es una problemática estrechamente ligada a la vida en las familias, y es que si desde el hogar no hay límites, normas, jerarquías y fronteras claras además de valores establecidos y si a esto se suman situaciones de violencia, cualquiera fuera esta (física, verbal o psicológica), los hijos crecen y aprenden a vivir en escenarios violentos o a llevar el mundo como sea.

padres y educadores ¡atención!

Respecto del acoso escolar se debe saber que más que la acción en si, lo fundamental son los efectos que produce.
Como padre debe estar atento a:
• Cambios en el comportamiento y humor de su hijo.
• Pesadillas, cambios en el sueño y/o en el apetito.
• Tristeza, llanto o irritabilidad.
• Somatiza dolor de cabeza, estómago, vómitos.
• Pierde objetos escolares o personales frecuentemente.
• Llega a casa con la ropa rota.
• Aparece con golpes, moretes o rasguños y dice que se cayó.
• No quiere salir ni se relaciona con sus compañeros
• No quiere ir a excursiones o paseos con el colegio.
• Se niega o protesta para ir al colegio.
Profesores y personal del colegio deben estar atentos a:
• La relación entre alumnos en pasillos, patios o durante el recreo. Por lo general los peores momentos se sufren cuando los profesores no están presentes.
• En los baños o paredes se pintan insultos contra alguien.
• Al ver a un estudiante que siempre esté solo y aislado.
• Darle importancia a las risas o abucheos repetidos en clase contra determinados alumnos.
• Estar atentos hacia alumnos diferentes, ya sea por su forma de ser o aspecto físico.
• Se queja de forma insistente de ser insultado o burlado.
• Desaparecen sus objetos o material escolar con frecuencia.
• Investigar los cambios inexplicables de estados de ánimo como tristeza o aislamiento o se muestra poco comunicativo.
• Escasas o nulas relaciones con los compañeros/as.
• Evidencias físicas de violencia y de difícil explicación como moretones, rasguños, ropa rasgada.
• Quejas somáticas como dolores de cabeza, estómago, etc.
Es importante que todos los estamentos de la comunidad educativa tomen acciones en contra de la violencia escolar y que los padres mantengan un diálogo cercano y abierto con sus hijos sobre el bullying y sus consecuencias.



EL CIBERBULLYING

Si bien la tecnología nos permite ser parte de un mundo global y de tener acceso a un muchas cosas nuevas y hermosas, también tiene sus contras, sobre todo cuando de niños/as y adolescentes se trata. Se sabe que el fácil acceso a Internet, a las redes sociales o telefonía móvil, puede significar hoy un gran problema, sobre todo cuando los padres no prestan atención a lo que sus hijos ven y pueden hacer con la tecnología a su alcance. Entonces es así que el ciberbullying se ha convertido en una herramienta más para ejercer el acoso y la violencia escolar entre pares, asegura Machicao.


Hoy en día se cuelgan en la red peleas humillantes, imágenes o fotos a veces montadas, o se crea un espacio en Internet a nombre del acosado donde se cuentan (tejen) historias, íntimas y vergonzosas.


Lamentablemente, quienes están cometiendo acoso escolar ahora, tienen una herramienta que se torna más compleja aún que la que se da en el colegio porque está fuera de control y ayuda a ocultar la identidad de quien hace esto.


Por ello, es fundamental orientar a los hijos en el uso de la tecnología y mantener un diálogo fluido con ellos sobre el bullying y el ciberbullying. No estaría de más preguntar si conoce algún caso. Los padres beben estar atentos y no mostrarse alarmados.

INDIFERENCIA, EL PEOR ENEMIGO


Los profesores deberían notar la presencia del acoso escolar en sus aulas; sin embargo, algunos aún cuando se dan cuenta suelen restarle importancia al tema y se mantienen indiferentes. Penosamente, lo único que se logra es que quien está haciendo bullying tenga las puertas abiertas para continuar haciéndolo.


En el tema del acoso escolar se debe entender que el agresor, pese a que él mismo puede ser víctima en su casa, tiene un tipo de liderazgo, aunque malo, pero que le permite dominar a buena parte del curso o a veces inclusive a todos. Son niños que llevan la crueldad a su máxima expresión.


Es imprescindible trabajar en la prevención desde ciclos iniciales. Se debe internalizar un no definitivo a la violencia!, claro que lo ideal sería que esto venga del hogar pero lamentablemente, en muchos casos más bien se origina en ese entorno.


“Los colegios deben tener políticas, normas y sanciones claras contra el bullying. Nosotros somos un equipo de profesionales que mediante talleres queremos otorgar una batería de dispositivos para mirar el tema desde varias aristas y el cómo abordarlo, establecer con las comunidades educativas una ruta crítica (los pasos a seguir cuando se presentan estos casos), y empezar a hablar todos el mismo idioma: cero tolerancia al acoso y la violencia escolar”, dice Machicao.

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