23.7.17

En su CXCI aniversario Colegio Nacional "Simón Bolívar"

Antecedentes

El Colegio Nacional "Simón Bolívar", de reconocida y límpida trayectoria, alberga dentro de sí, como incólume entraña, intacta de aire antiguo, sabor añejo, aroma contaminado de cuna del saber superación; cobijo de cientos…, miles, millones de seres. Jóvenes con sagrado deseo, "el de aprender", y educarse como el destino así lo manda, reflejando permanentemente desde el amanecer de un nuevo día, hasta el anochecer de otro y hasta en la suave y apacible noche que con sus intermitentes destellos de luna, iluminan el histórico monumento al Prócer de la Patria, como al imponente portal de vistosa fachada, laboriosamente protegida en derredor de eclécticos y vistosos enrejados y faroles que le otorgan agradable visión y regocijo al transeúnte.

Este establecimiento de educación secundaria, desde ya, es la candente llama…, es el eterno fuego ardiente, elemento trascendental de luz de sabiduría, de la colectividad del pasado y del presente, diásfora de la guerra entre la ignorancia y el conocimiento…, aprendizaje que al elevar su autoestima por doquier, coadyuva al engrandecimiento y progreso de nuestro amado país.



Las cosas buenas no se

planean…, suceden.

Según rasgos históricos, fundamentalmente en el pasado, existieron personajes que inspirados en el porvenir de la juventud estudiosa, crearon y al mismo tiempo con ese mágico encanto que ilumina la mente, edificaron verdaderos y míticos patrimonios con visión a futuro que en la actualidad, no solo sirven como elementos de provecho para la comunidad en general, sino que simplemente y sin pedir permiso desde el más allá, tocan nuestras almas espiritualmente para, más que todo, la juventud disfrute y aproveche del pasado para aprender en el presente y ser referente en el futuro. Así sin pensamientos vacíos labraron y fundieron expeditos caminos para transitar a través de la historia con un solo destino: otorgar cientos de oportunidades de enseñanza para la juventud estudiosa, colmando de promisorias expectativas como las que se ve en la actualidad.



Rememorar gratos

recuerdos del pasado

Como probablemente y con seguridad ya hayan experimentado nuestros papás y abuelos, aprovechando una dosis de nostálgico momento, al escribir estas líneas, la misiva del Colegio Bolívar, guarda en miles de hojas escritas y grabadas en letras imperecederas, con cierta propiedad de abrir compuertas a millones de segmentos de cómo se plasman recuerdos convertidos de por sí en entrañables. Ahora dispersos por todo el mundo, ex alumnos que disfrutan por doquier, emociones muy fuertes al acercarse la esperada fecha del 24 de Julio, como homenaje al Centenario Colegio, en honor al insigne Protomártir de la Independencia; Libertador de cinco Naciones: Simón Bolívar. Como mencionábamos antes, emociones fuertes y sentimentales colman el ser de cada uno, ciertamente hoy cuando recordamos en vivaz e impenetrable historia en contados segmentos de esos años vividos intensamente, guardados en nuestra mente, con la cabeza aún lucida, terminamos recordando de los compañeros que compartimos, de los profesores y profesoras…, del regente y sobre todo del director que por otra parte tenía un brazo ortopédico. Aquella época como otras, con cuentos de la vida real que al rememorar pareciera que volvemos a trasladarnos al pasado, magnifica metáfora, por la que nos ayuda mediante teletransportación, es por eso que al parecer fuera ayer lo transcurrido, pudiendo muchas veces soñar el inolvidable pasado para después despertar y recordar con interminable emoción.

"Si creciste junto a mí durante los años 50, 60 y 70,s probablemente no necesitáramos decirnos los momentos fabulosos que pasamos, como compañeros y como protagonistas de un estilo de vida particular de plena juventud sana, libre, sin prejuicios, ni vicios, pero aprendiendo intrínsecos valores que nos otorga la vida, la educación implantada en el colegio y los valores que nos enseñaron nuestros padres.



Que la existencia está

llena de hermosas

casualidades

El atreverme a escribir porque el destino así lo subraya recordando un año más que pasa, un 24 de Julio del año 2017, porque el destino no es incierto, el destino es el que marca la vida, dibujando a la vez una metáfora de los tiempos que corren, desde aquellas épocas pasadas, guardadas en la despensa de los recuerdos, fusionados al alma que antes de unirse al cuerpo, ha vivido ya en el mundo de las ideas hechas realidad; concretamente como semillas de idéntica naturaleza y dispersas en la tierra orureña, lugar en el que un misterioso rayo en esa remota época, creó y fundó el poderoso Colegio Nacional "Simón Bolívar", y que desde otrora, ha recorrido una camino lleno de éxitos, derramando, pero al mismo tiempo, dejando interminables facetas del recuerdo, vivencias, enseñanzas, experiencias que ahora me doy cuenta que no se fueron…, permanecieron; no se perdieron del todo de mi vida, pues precisamente es el amigo tiempo para templar la vida, de uno, seguir escribiendo poesía, prosa que más me gusta, recordar bellos momentos del pasado, que pasamos en el Colegio; por ello, sin perderme en el camino de las banalidades, porque hay recuerdos silenciosos pero imborrables.



Todos estamos hechos

de historia

Cada uno de los que han pasado por las aulas del Colegio, tiene su propia historia; es decir, su propia vivencia con pocas o muchas particularidades, pero tiene, posee y guarda su propia historia. A propósito, el reconocimiento moral de todos los hechos, es precisamente recordar con nostalgia, pero al mismo tiempo con jocosa alegoría de los momentos vividos y pasados. Cada uno en sí, relata su propia historia de los sucesos que fusionando y coincidiendo con las de otros compañeros, conducen a charlas inagotables de lo sucedido. Es toda una trama, formando incalculables con novedosos trucos que al parecer y al relatar en amigables charlas con cada uno de los que estuvieron o están presentes en cada ocasión, antes y después de cada 24 de Julio, se van formando y plasmando otras interminables historias, difuminadas, llenas de amistad y compartiendo como compañeros de Colegio recordando el ayer, uniendo esta dicotomía bolivarista de releer el pasado, recordando en el presente, formando una saludable y verdadera camaradería donde las horas, los minutos y los segundos se convierten en preciosos momentos al compartir todo ello. Los bolivaristas están de plácemes en el fondo de cada uno de los corazones; recordando a la vez cierto poema en el que todos se convierten o transforman en niños: "Es el Colegio que nos mira e invoca una respuesta de gozo; esta respuesta, es la transformación interior que perdura en cada uno, convirtiéndose incuestionablemente, otra vez en bolivarista".



Palabras finales

"Tal vez algún día nos cruce la vida, lo que hoy queda en poesía y desde que se haga realidad entre los brazos y abrazos de cada bolivarista: "El Colegio Bolívar encierra, a muchachos que saben sentir y que juran por mar y tierra, que otra cosa será el provenir. Mi plantel será siempre el primero, de gallarda y sin par juventud. "¡Oh! Colegio mi casa que quiero…, 24 de Julio ¡¡¡Salud!!!"

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