23.7.17

Cómo recordar al Colegio Nacional "Simón Bolívar"

Hay recuerdos y momentos en la vida de las personas que son realmente difíciles de olvidar, épocas pasadas que nos marcan de por vida, no solo por nuestra vivencias sino por lo aprendido en el transcurso de las mismas. Un ejemplo de esto que me motiva a escribir hoy, son los muchos momentos buenos y malos que todos hemos pasado en el colegio, en nuestro colegio y es precisamente de eso de lo que hoy quiero escribir.

La nostalgia me invade al notar que son 49 años desde que dejé el colegio y los recuerdos siempre están allí, qué recuerdos.

Cómo no recordar, a mis compañeros con los que siempre estaría desde el primer día, en el que empezaba mi etapa colegial hasta el último, momentos en que dejé el colegio, ya que conforme iban pasando los años a todos los cursos nos mezclaban no sé por qué causa, motivo, razón o circunstancia.

Cómo no recordar a esa profesora bajita, de muy buen carácter de apellido Rivero, de la cual me quedan muy buenos recuerdos, todos mis respetos.

Cómo no recordar los reglazos en nuestras nalgas que nos daba el profe de Ciencias Naturales, que hasta hoy es imposible olvidarlo, pero gracias a eso, muchos de los compañeros estudiaron ramas afines a las ciencias naturales.

Cómo no recordar los castigos que recibían los atrasados que iban desde jaladas de patillas hasta el palazo en el…

Cómo no recordar esos momentos en que uno deseaba pasar al frente estando ya en sexto y verse más grande estando ya en la universidad.

Cómo no recordar el mito del famoso "Muro". Mito que hasta nuestros días quedó como un misterio sin resolver, porque ahí siempre, queríamos demostrar lo valientes que fuimos.

Cómo no recordar ver venir al Sr. Lara con el manojo de llaves que llevaba, cual San Pedro, para poder abrir el aula, aula que a veces cerrábamos a propósito, porque muchos no habíamos hecho la tarea.

Cómo no recordar los dichosos recreos y más aún las colas interminables que se formaban, aturdiendo a doña María, la esposa del Sr. Lara, en ocasiones pasábamos todo el recreo esperando y compitiendo por comprar algo de ese kiosquito atendido por dicha señora.

Cómo no recordar la secundaria y toda la presión que resultó estar al frente y esperar el inicio de año para estar con tus mismos compañeros con los cuales estuviste en el mismo curso el año pasado.

Cómo no recordar cuando se perdieron los exámenes de la dirección y descubrieron a los que se lo pelaron.

Cómo no recordar a la profe Charito, al profe Cartagena, al profe Eliodoro, al "Kala" Garnica, al profe Leclere un sabio en el deporte, al "Mote", un capo para las matemáticas y a nuestro director, que con una mano nos señalaba por dónde teníamos que ir.

Cómo no recordar esas batallas con tacos de madera en el taller de carpintería o cuando nos enseñaban mecánica, electricidad, cómo se unían los cables, y con el fortachón de los profes, las clases de Dibujo Técnico… ahhhh y las pichangas de básquet en el patio durante el recreo.

Cómo no recordar a mi amor platónico, ese que descubrí cuando estaba en tercero de secundaria y ella en el tercero del Liceo Dalence, esas miradas cómplices, esos gestos correspondidos, ¿dónde estará ahora esa dulce niña??

Cómo no recordar a los buenos alumnos de ese entonces, que con el pasar del tiempo, hoy nos damos cuenta que las buenas notas que tenían eran producto de la copia en los exámenes, de los nuestros pero cada uno, buena gente por dentro, pero bieeeen dentro. Todos mis respetos a ellos.

Cómo no recordar los viajes de promo hacia Cochabamba, como siempre sucedía con las otras promociones anteriores (si pues no había de otra).

Cómo no recordar la clausura del año escolar, y a medio año, pero gracias a ello todos salimos bachilleres sin excepción y pasado el tiempo nos dimos cuenta que la preparación que recibimos antes fue buena, y pese a dicha clausura supimos demostrar que estábamos preparados para seguir adelante, "Gracias profes".

No sé, pero yo siempre he guardado un buen recuerdo de mi época de colegio. No puedo negar que fue allí fue donde encontré a los amigos que todavía los veo, donde tuve mis primeros desengaños, fiascos y triunfos, y donde me enseñaron gran parte de los conocimientos que con el paso del tiempo he ido ampliando hasta convertirme en lo que actualmente soy.

En algunos momentos de nuestras vidas hemos escrito sentimientos y vivencias de aquello que nos ha ocurrido en la vida, sacar fuera todo aquello que muchas veces callamos por no poder hablar. Quizás escribimos de algo que nos marcó profundamente y que después de muchos años lo seguimos pensando, añorando y recordando. Si bien ha pasado mucho tiempo desde ese entonces aún tengo presente cada momento vivido, cada instante, esos tiempos vienen a mi mente, son parte del pasado, siempre estarán presentes y que hasta ahora pude escribir de ello. Plasmar por escrito aquello que el corazón necesitaba soltar de algún modo.

Un viejo ex alumno de colegio dijo: "Un amigo es un hermano hecho para los tiempos de llanto y risas, ni el tiempo podría romper esa amistad, jamás tendré que olvidarlos, estarán en mi corazón por siempre, estaremos juntos aunque nos separe la distancia".



NO LO OLVIDAREMOS

Murió don Elio, así lo llamábamos sus alumnos en la vida a Don, Eliodoro Villarroel Vasquez, Prof. de Ramas Técnicas del Colegio Nacional Bolívar. Con profundo pesar recordamos esta lamentable perdida.

Su sencillez, humildad, entrega total, su capacidad de dar y su sacrificio por los demás. Su entusiasmo por la vida. Su apoyo en los momentos más difíciles. Su capacidad de análisis de las situaciones más controversiales.

Su contribución en el campo de las ramas técnicas en Colegio, como su participación en el Deporte, fue fiel impulsor del Club Bolívar en el voleibol, como también, presidente de la Asociación de Voleibol de Oruro, funciones que fueron bien reconocidas por autoridades del deporte en nuestra ciudad.

Sus palabras de entusiasmo contagiantes. Su ejemplo de vida plenamente congruente con sus ideas.

Estas son algunas de las características que pude conocer de un gran hombre de nuestros tiempos. En el deporte como en su profesión era uno de los más notables pioneros.

Sin embargo, su trabajo, su calidad personal y su memoria, nos han inspirado siempre y debemos honrarlas permanentemente, y estoy seguro que a todos los que fuimos sus alumnos nos alimentará por muchos años.

Siento la muerte de nuestro profesor, todo mi pesar y mi cariño.

"¡No lo olvidaré nunca!"



JDC - Promocion "68"



Carta a nuestro gran amigo: Raúl "Conejo" Rodríguez

Querido Amigo Raúl:

Como tú, todos los que suscribimos esta carta fuimos jóvenes deportistas, por eso podemos escribirte como compañeros y como Bolivianos.

Defender los sagrados colores de la bandera de nuestro colegio, de nuestro club, de nuestro departamento en una justa deportiva presupone el mismo honor y el mismo sacrificio que hacerlo en cualquier otra ocasión. A la patria se la defiende de una sola manera: con toda el alma, con toda la vida.

Recuerda amigo que en esa defensa tú fuiste la síntesis de todo un pueblo. Eres la expresión del poder físico y espiritual de ese pueblo y de su raza. En ti estaban puestos los ojos y el corazón de todos los orureños y de ti dependía su alegría, su satisfacción o su tristeza.

En los deportes, como en todas las cosas de la vida, se vence con la cabeza, se llega con el corazón y se llega aún más allá con la voluntad tenaz e inflexible de vencer. El cuerpo y sus entrenamientos hacen el resto.

Recuerda también que con el prestigio que tú te ganaste, defendiste el honor común que es nuestro sagrado patrimonio. Él nos obliga vencer, pero vencer también es a veces perder. En ambos casos Honra.

Pon siempre toda tu fe en el éxito, persevera en prepararte, llama hasta la última reserva de voluntad para ponerte en la prueba y espera confiado en la suerte que te auguramos todos tus amigos, y no ha de faltarte, si te has preparado bien física y espiritualmente para luchar.

Un gran abrazo.

Las promociones de la década de los "60"

Colegio Nacional Bolívar

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