3.6.14

Dos maestros acusados de violencia sexual se dan a la fuga

En los primeros tres meses de este año, cuatro maestros fueron denunciados en la Dirección Departamental de Educación (DDE) de La Paz por violencia sexual contra sus alumnos. Dos de ellos se dieron a la fuga y dos están en prisión.

"Hemos recibido cuatro denuncias de abuso deshonesto. Los maestros acusados son de las provincias”, afirmó a Página Siete el titular de la DDE, Basilio Pérez. Dos casos se suscitaron en Chuma y otros dos en otros pueblos del altiplano paceño.

Pérez refirió que en 2012, en Chuma, un maestro habría abusado de su alumna de 16 años. La víctima no contó lo sucedido pero quedó embarazada. Cuando su familia descubrió que la muchacha tenía ocho meses de gestación, ella declaró que fue violada por su profesor.
"El maestro, enterado del asunto, quiso transar con la familia, ofreció una vivienda con el fin de no verse perjudicado, pero la DDE intervino y ahora el profesor está en la detención preventiva”, dijo la autoridad, quien añadió que también está siendo procesado el director distrital del sector "porque él estaba al tanto del caso y no lo denunció”.

El segundo caso, en la misma localidad, se registró en la presente gestión. Se trata de un profesor de primero de secundaria, quien convocó a su estudiante en un horario fuera del escolar.
"La citó temprano a la sala de computación y allí consumó el hecho. La niña, de 13 años, cursaba primero de secundaria”, relató Pérez. Añadió que, debido a la lentitud de las autoridades locales, el profesor se dio a la fuga. El caso está en la Fiscalía y la Policía busca al acusado.
El tercer caso se produjo en una población del altiplano paceño en 2012: "Un profesor de 60 años se fugó con su estudiante de 16 años en 2012. Gracias a las planillas lo ubicamos este año en Luribay, donde había estado trabajando como director de una unidad educativa y allí la estudiante agredida se había registrado como alumna”, contó. El personal de la DDE, la familia de la niña y la Policía llegaron al sector para detener al profesor.




El cuarto profesor denunciado en una población del altiplano se habría fugado pero ya fue encontrado. "Está en Beni, al lugar sólo entran avionetas. En los siguientes días estaremos por allá”, anunció Pérez.

26 denuncias de abuso en 2013
En 2013, la Dirección Departamental de Educación de La Paz registró 26 denuncias de abuso sexual por parte de maestros hacia sus alumnas o alumnos. La mayoría de los casos ocurrió en el área rural.
Un informe presentado el 16 de enero de esta gestión por el Ministerio de Educación indica que 80 profesores fueron denunciados por el mismo delito. De ellos, 32 fueron suspendidos del magisterio, informó Página Siete.
Los decretos supremos 1302 y 1320, promulgados en 2012, sancionan el abuso sexual comprobado de los maestros a alumnos o alumnas con la destitución del ejercicio de esa profesión.
Además, instruyen al Ministerio de Educación a volverse parte querellante contra el docente acusado, quien tendrá que someterse a las leyes.
El titular de la Dirección Departamental de Educación (DDE) comentó que los dos maestros que están en prisión fueron suspendidos de su cargo por haber cometido una falta muy grave, según el Reglamento de Faltas y Sanciones.

2.6.14

LOS COLEGIOS MáS ANTIGUOS Cunas del saber en Cochabamba

Primeros establecimientos. El orgullo de haber pertenecido a uno de los colegios más representativos de la ciudad es su bandera. Los colegios Sucre, Bolívar y Adela Zamudio son los tres más antigüos de Cochabamba, cada uno tiene su historia y tradición que aún preservan intactos.

A simple vista son estructuras arquitectónicas, fiel reflejo de la sociedad cochabambina en sus inicios. Viejos edificios que son testigos silenciosos del paso del tiempo y de los cambios educacionales que se fueron originando con el transcurso de los días.

No hay cifra o estadística de las personas que transitaron por sus aulas; por lo tanto no se sabe cuántos grandes personajes se destacaron, tanto a nivel local como nacional.

Para los estudiantes pertenecer al colegio Sucre, Bolívar o Adela Zamudio era motivo de orgullo y una carta de presentación segura; puesto que los tres establecimientos repuntaban por su calidad de enseñanza, que en algunos casos se llevó bajo estricto rigor militar.

Cada uno y a su manera supo mantener la calidad de la educación, con las variantes respectivas de la educación nacional impuestas por el Gobierno.

Son colegios públicos, que asumieron el reto de formar a decenas de generaciones y que hoy en día son considerados la cuna y el origen de la formación académica en Cochabamba.

COLEGIO BOLIVARIANO

NACIONAL SUCRE

Este establecimiento fue creado por Decreto Supremo de 3 de febrero de 1826 emanado por el presidente de la incipiente República de Bolivia, Mariscal Antonio José de Sucre.

Esta medida se dio para dar cumplimiento a la promulgación del Libertador Simón Bolívar, ya que esta autoridad apostaba por la creación de Escuelas de Artes y Ciencias en todas las capitales de departamento; y, que era apoyada por Sucre.

Fue Cochabamba la primera en cumplir con este anhelo, y dicha institución educativa mantuvo ese nombre hasta el año 1828, fecha a partir de la cual adopta el nombre de su fundador.

Este colegio inició sus actividades con 32 alumnos, de los cuales 20 eran huérfanos de la lucha por la independencia -éstos estaban becados por el Estado y permanecían internos-, y los 12 restantes eran alumnos particulares que pagaban una cuota semestral.

Las materias que se impartieron inicialmente fueron: derecho, gramática castellana y latín, retórica, elocuencia y oratoria, matemáticas, filosofía moderna. Siendo las asignaturas más importantes: Constitución Política del Estado y Leyes de la República.

Debe ser esta una de las razones para que el 5 de noviembre de 1832 se creara la carrera de Derecho en la Universidad Mayor de San Simón y compartieran estas instalaciones hasta 1930, oportunidad en la cual se trasladó hasta lo predios que actualmente ocupa.

Se dice que los primeros directores que administraron el colegio y también la Universidad recibieron el nombre de “Cancelarios”.

En 188 años de vida, el colegio Nacional Sucre formó a miles de jóvenes, habiéndose destacado muchos en diferentes ámbitos. Entre ellos: Martín Cárdenas, Nataniel Aguirre, Augusto Céspedes, Juan Capriles, Rafael Urquidi, Luis Quintín Vila, Teodomiro Beltrán, Augusto Guzmán, Ismael Vásquez, Lucas Mendoza de la Tapia.

De acuerdo a la historia del colegio la participación de los egresados en el ámbito político fue representativo, siendo que sus pupilos crearon y participaron en partidos políticos de gran importancia en Bolivia: Eliodoro Camacho fundó el partido Liberal, Daniel Salamanca dio vida al Partido Republicano, José Antonio Arce fundó el Partido de Izquierda Revolucionaria, Óscar Unzaga de la Vega vio nacer a la Falange Socialista y Wálter Guevara Arce, Carlos Montenegro, Augusto Céspedes se encargaron de fundar el Movimiento Nacionalista Revolucionario.

COLEGIO NACIONAL BOLÍVAR

Actualmente este colegio se encuentra contiguo a las instalaciones del colegio Sucre, al parecer dicha estructura pertenecía a la misma construcción. La fachada está compuesta por cinco cuarteles con pilares de medio punto. El portón metálico decorado de doble hoja sirve de ingreso al inmueble. El estilo arquitectónico tiene las características de la época republicana, de fines del siglo XIX.

El Nacional Bolívar fue creado un 21 de enero de 1913, -el año pasado cumplió su centenario-, bajo la tuición de la Universidad Mayor de San Simón. El rector Rafael Canedo posesionó a su primer director: Víctor Rojas.

Según datos existentes este centro educativo fue producto del desdoblamiento del colegio Nacional Sucre, que era el único colegio fiscal, por lo tanto contaba con demasiado alumnado. Es así como ya en 1914, el colegio Nacional Bolívar comenzó a funcionar

en el local de la facultad de Derecho de la Universidad San Simón, convirtiéndose así en el segundo colegio fiscal de educación secundaria fundado en Cochabamba.

Recién en 1915 se trasladó a su actual infraestructura. Los primeros directores de este establecimiento escolar fueron Víctor Rojas, Teodomiro Beltrán, Israel Mérida, Juan Blanco y Alejandro Arauco. Los profesores Pedro Meleán, René Mostajo fueron directores por más de 20 años consecutivos.

Aunque la fecha de su fundación es el 21 de enero de 1913; oficialmente nació como Colegio Nacional de Instrucción Secundaria “Bolivar” a iniciativa del Rector de la Universidad Dr. Eliodoro Villazón. Por esta razón se decidió asumir el 24 de julio como aniversario, en homenaje al onomástico del Libertador Bolívar.

Desde un inicio este establecimiento educativo se caracterizó por una formación rígida y una disciplina casi militar.

Por sus aulas pasaron alumnos que después fueron políticos, diputados, incluso vicepresidentes; sin dejar de lado grandes y meritorios deportistas.

Entre las personalidades actuales se encuentra el empresario Julio León Prado, el exprefecto de Cochabamba Alfonso Camacho. Así también en el campo deportivo resaltan nombres como Amilkar Sánchez, Richard Rojas y el director técnico Vladimir Soria.

LICEO DE SEÑORITAS

ADELA ZAMUDIO

Este colegio tuvo su origen en la época Republicana, como respuesta y fruto de los fuertes vientos de liberalismo femenino que arreciaban al país y el mundo entero allá por inicios del siglo XX.

Su creadora fue Adela Zamudio quien tuvo la posibilidad de estudiar en la escuela católica pero solo hasta tercer grado de primaria, porque en esos tiempos era la máxima educación que se le ofrecía a la mujer. Esta debe ser una de las razones para que el 8 de marzo de 1920 creara el colegio que aún lleva su mismo nombre, asumiendo la dirección por el lapso de seis años.

Al igual que en las otras unidades educativas este colegio contó con destacadas profesionales que supieron llevar el nombre del colegio en alto.

El primer local del Zamudio funcionó sobre la calle Baptista, pero durante el gobierno de René Barrientos Ortuño en 1968, se hizo la donación de un terreno e infraestructura ubicados a lado del río Rocha, funciona actualmente.

En junio de 2013 el presidente Evo Morales entregó un nuevo bloque de aulas, sala de auditorio, batería de baños, tinglado y coliseo cerrado.

Desde su fundación dicho centro educativo se destacó en el ámbito educativo nacional e internacional, como puntal de exigencia y calidad educativa, respondiendo siempre a la filosofía de su fundadora y de los docentes que pasaron por dicha institución.

Festival de danzas muestra tradiciones tarijeñas

El dia 27 de mayo, en el Coliseo Juan XXIII se llevó a cabo el festival de danzas en honor a las madres del colegio Sagrado Corazón de Jesús, actividad que aglutinó a todos los cursos tanto de primaria como de secundaria, que bailando demostraron las danzas más características de nuestro departamento.

Ángel Villegas, profesor encargado de la organización, no comentó que el concepto del evento se enfoca en las tradiciones tarijeñas, con la finalidad de inculcar las danzas a los alumnos y preservar la identidad chapaca y chaqueña, por lo que se dieron a la tarea de interpretar diversos ritmos con sus respectivas coreografías.
Es destacable que todas las danzas que se expusieron fueron bien realizadas, tanto a nivel coreográfico como en la vestimenta, que se consiguió de distintos lugares gracias al apoyo de los padres de los alumnos que asistieron a apoyar a sus hijos.
Al ser día de la madre, se realizaron rifas y se entregaron varios premios a las mamás presentes, sin embargo cuando se acercaba la media noche, gran sorpresa causó el ingreso del Mariachi Pop, que cantó las canciones más conocidas dedicadas a las madres, llegando a sensibilizar a todas.
El suplemento “Diablo Suelto” del periódico El País, fue el único medio de comunicación que estuvo presente, logrando con el equipo de prensa captar los mejores momentos que resumen la actividad y te mostramos en la presente edición.

Educar es fiesta: El arte como motor del cambio



A casi ningún niño le gusta ir al colegio aunque allí pinte, juegue y cante. Sin embargo, en la Casa de Cultura Comunitaria T’ikariy de la zona Sindicato Agrario Taquiña, en Cochabamba, “el 50% (de los niños) se inscribe por voluntad propia”, asegura la psicóloga social y cuentacuentos de este espacio, Tamara Gonzales. Los demás acuden porque los envían desde las unidades educativas del lugar. Allí desarrollan su motricidad, escuchan historias, repasan las tareas del colegio, inventan y entonan canciones. “No nos consideramos apoyadores escolares”, señala Edson Quezada, director ejecutivo de Educar es Fiesta, la organización sin fines de lucro creadora y administradora de este espacio, ubicado en una casa de tres plantas que pertenece al sindicato de la zona. Éste es un lugar de convivencia y arte.

Cuando Edson y sus compañeros comenzaron a darle vida al edificio, la asociación de trabajadores les dejó usar solo un piso. Estuvieron dos años sin vidrios ni baños. Con el tiempo el sindicato vio los resultados, les dio más espacio. Ahora las paredes de ladrillo están pintadas con alegres colores y dibujos, hay cristales en las ventanas, cocina y baños. Y el lugar está en continuo desarrollo: una vez al mes, los padres acuden a la sede para hacer trabajo comunitario. Una de las últimas tareas ha sido la elaboración de fundas para los cojines de la sala Picaflor, en la que Tamara embelesa a los niños con sus cuentos. La organización compró las telas y las madres confeccionaron las fundas. Tomaron el nombre T’ikariy porque en quechua significa “floreciendo”.

Educar es Fiesta complementa la formación de niños y jóvenes con arte: circo, danza, música... Los educadores de esta organización tratan de darles herramientas para combatir la exclusión, la violencia, los problemas escolares, la desventaja social y escolar, y que fortalezcan su autoestima, la participación, la expresión y el buen trato. Porque en Taquiña, ubicada en el distrito 2 de Cochabamba, la mayoría de los menores son de familias de escasos recursos, muchas son monoparentales o bien los hijos viven con otros familiares porque los padres han emigrado por motivos laborales.

Según datos recopilados por este organismo, el abuso excesivo de alcohol, el analfabetismo, el desempleo y las malas condiciones de vida son elementos presentes en muchos de los hogares de la zona, en la que confluyen el mundo urbano y el rural. Y se reflejan en agresiones psicológicas, físicas y sexuales, en el abandono de la familia y de la escuela.

Por eso el personal del centro conoce la historia de cada menor y hace un seguimiento de su realidad. Tamara recuerda el caso de una niña de cinco años que se dormía durante las actividades. En la casa descubrieron que, por las noches, el padre llegaba borracho y pegaba a la madre. Y la pequeña no podía dormir. Ese caso fue derivado a la Defensoría de la Niñez y Adolescencia.

En esta parte de Cochabamba crecen Lirios, Tulipanes y Girasoles. Los tres grupos en los que se une a los niños, alumnos de 1° a 6° de primaria, llevan sus nombres.

Los adolescentes son los animadores culturales: apoyan en las actividades infantiles, organizan varietés y talleres sobre informática, reciclaje, sexualidad, campeonatos de fútbol, la cineteca barrial... Y, desde hace cuatro años, tienen su propia fraternidad: Saya Afro. “Me tratan bien aquí. Es divertido, es dinámico”, dice Jenny Pérez, vecina del barrio y una de las animadoras más jóvenes.

Los niños acuden a la casa en dos turnos: uno por la mañana (para los que van al colegio después del almuerzo) y otro por la tarde (para los que tienen clases al comiezo del día). Cuenta Tamara que es más dura la primera situación: hay varios pequeños que, desde que salen hasta que llega la hora de entrar a la escuela, no vuelven a sus hogares: se quedan haciendo tiempo en la calle.

Hay otro centro cultural como éste en Ushpa Ushpa, en la zona sur de la ciudad, llamado Wasitukypag. “Serán sostenibles cuando los jóvenes se hagan cargo” de estos espacios, sostiene Edson. Y hay una “tercera casa”, como la llama él, cerca de Las Islas (avenida Villarroel esquina Circunvalación), en la parte norte de Cochabamba. Pero ésta no es de ladrillo ni tiene pisos: es de lona azul y, adentro, hay un escenario y graderías. Es El Tapeque.

La magia del circo

Una carpa, muchas luces y un león / un payaso, equilibrista y un tambor. / Ya viene la magia, sí, sí / la magia del circo colosal / trayendo alegría a grandes / y chicos por igual. / Ya viene la magia, yes, yes / la magia del circo, qué genial. / Con muchas canciones / piruetas y gritos por igual.

En El Tapeque no hay felinos ni focas ni monos como en la canción del grupo infantil Parchís. Sí hay acrobacias, payasos, zancos y títeres. El entretenimiento, aquí, siempre es educativo. La carpa se levantó hace cinco años. Durante un encuentro de niños trabajadores de la calle, en la etapa de la Asamblea Constituyente, aparecieron dos chicos haciendo malabares en los semáforos, explica Edson. Uno de ellos, Alejandro, lo inspiró a crear El Tapeque.

Como T’ikariy y Wasitukypag, el espacio se usa para diversas actividades. En él se han representado hasta ahora más de 200 espectáculos, de los cuales cerca de 40 eran de elencos internacionales. Unos 25.000 espectadores se han sentado en sus gradas, con capacidad para 350 personas por función. Tiene dos grupos de teatro permanentes que hacen obras con contenido social, una escuela de circo, teatro, música y danza, y funciones de títeres. Incluso, este espacio se puede contratar como lugar de celebración de cumpleaños.

Por las mañanas, escolares de los primeros cursos acompañados de sus profesoras llenan el aforo de la carpa. Una mañana de miércoles, hay función de marionetas en la que dos actrices vestidas de granjeras manejan e interactúan con tres títeres, dos gallinas y un gallo. La protagonista de la función es Catalina, una gallina que pasa por diferentes posibles opciones de vida: en una es ponedora; en otra es una cantante frustrada porque su madre le dice que cantar es cosa de gallos y que las hembras tienen que limpiar, cocinar y criar pollitos; un matrimonio fallido con un gallo; una carrera como metalera...

Hasta que decide hacer las maletas e irse por el mundo. Entre risas y algún lloro, los niños ven los roles sociales aceptados sobre gallinas y gallos, mujeres y hombres. “Sería bueno que aprendan un poco de la vida de las gallinas, o de las mujeres”, recomiendan las titiriteras a las profesoras tras los aplausos.

Edson es el artífice de Educar es Fiesta. En 1999 trabajaba en la visibilización y desmitificación de niños y adolescentes de la calle de la zona del Cementerio General. Esta experiencia se plasmó en el disco Educar es Fiesta. Luego amplió su zona de trabajo a Kara Kara, donde está el botadero municipal. Allí puso una carpa musical.

Después tuvo un programa en Radio Pío XII llamado Sueños y artes sobre ruedas, el nombre que tiene otro de los proyectos actuales de Educar es Fiesta, que se enfoca en la organización de caravanas, campañas, ferias y caminatas para promover cambios; generar participación social; sensibilizar a la población sobre los problemas de los niños y provocar acciones, ya sean del Estado, de las organizaciones sociales, de las comunidades barriales, de las familias y de los individuos. Todo, con manifestaciones artísticas. “Hacemos el arte por convicción, no por folklore”, asegura Edson. En abril se cumplieron 14 años de la fundación de esta organización cochabambina.

Pequeños y grandes llaman Queso a Edson. Tiene la energía de un niño y suele ir pegado a su bombín negro. Incluso cuando está a punto de meterse en el papel de un albañil y va vestido con el típico overol azul marino mientras espera la hora de actuar, una tarde calurosa en el patio de la Unidad Educativa Minero San Juan, en Ushpa Ushpa. El nombre de la escuela recuerda cuál fue uno de los colectivos que vino a poblar este área, junto al de los agricultores.

“¿Van a actuar otra vez?”, pregunta a Edson una niña con guardapolvo blanco. Él le responde afirmativamente y la alumna corre a unirse al resto de los estudiantes de 5° y 6° que está formando un semicírculo en la cancha de la escuela, bajo el tinglado. En uno de los tableros de básquet hay pintadas una cara sonriente y un corazón.

Frente al nutrido público expectante hay una tela negra que es el único elemento de utilería. Todo lo ponen los actores: Edson (albañil), Valeria y Danielo (estudiantes), y Hernán (profesor), que con su vestimenta y su actuación recrean una escuela, que podría ser la misma Minero San Juan. La obra trata la necesidad de que el colegio tenga un club de estudiantes. Antes de salir a escena, Edson cambia el bombín por una gorra roja.

Esta representación es parte del programa “Escuelas amables, escuelas sin miedos” de Educar es Fiesta, en el que los educadores de la organización y los docentes diseñan y ejecutan modificaciones en la forma de relacionarse entre alumnos y profesores que se muestran a través de obras teatrales y con la implementación del aula viva (que se aplica en ocho escuelas). Se enseña una política de convivencia escolar y de protección contra toda forma de maltrato y abuso.

Cambios reales

El director del turno de tarde de la unidad educativa de Ushpa Ushpa, Pastor Ordóñez, asegura que ahora los colegiales son menos violentos. Y, además, la escuela luce más alegre con los murales que han pintado sus propios integrantes.

El grupo de teatro suele venir a esta escuela dos veces por mes para tratar temas que son parte de la cotidianidad de los jóvenes: alcoholismo, basura, tráfico...

La organización sin fines de lucro cuenta con el apoyo de organismos como Servicio de Liechtenstein para el Desarrollo (LED). Trabaja con 250 niñas, niños y adolescentes de barrios periurbanos del sur y el noreste de Cochabamba; 100 familias; ocho colegios públicos; 160 maestros, y dos redes barriales.

Al terminar la obra, Edson se dirige a los estudiantes: “Educar es Fiesta solo pone un granito de arena. Todo lo demás lo ponen ustedes, que son el motor del cambio en este país”.

Kurmi Wasi, un arcoíris para aprender en común



Suena la campana, son las 08.30 y comienza la clase de aymara en la unidad educativa Kurmi Wasi (Casa del arcoíris traducido del aymara y quechua), ubicada en Achocalla, a unos 30 kilómetros de la sede de gobierno. Es martes y es turno de los niños de prekínder, kínder, 1° y 2° de primaria. “Nos toca cocinar jamp’i (tostado)”, dice el profesor Luis Gómez, un joven experto en el habla, de 30 años, y que se graduó de la carrera de Comunicación Social.

Los ingredientes están listos. Gómez entrega un puñado de granos a algunos niños y al unísono comienzan a contar cada maíz mientras los introducen al jiwk’i (tostadora) que sujeta el profesor y luego calentará en el k’eri (fogón): maya (uno), paya (dos), kimsa (tres), pusi (cuatro), phisqha (cinco)… hasta llegar a pätunka (veinte). En otra olla de barro se cuece otro de los alimentos con los que acompañarán.

“Aprender aymara es fantástico, nuestras clases no se llevan dentro de cuatro paredes, sino con juegos, cánticos, poesía, dibujo y viviendo la cultura enseñada por nuestros abuelos”, enfatiza el maestro.

Muy aparte están los estudiantes, quienes también se encargan de sembrar papa, maíz, quinua y otros alimentos en un pequeño terreno ubicado al lado del fogón y que es cosechado para la enseñanza de clases posteriores y la preparación de otros alimentos que se comparten con otros compañeros.

“El k’eri lo hicimos entre profesores y alumnos hace cuatro años, también enseñamos a los de secundaria y preparamos chairo, sopa de quinua, hasta k’ispiña (especie de galleta de quinua) con forma de animales del campo, como llamas, y nos servimos con el té. Los chicos ya saben usar el phusaña (instrumento para soplar) y encender el fuego. A la par de vivir esta experiencia, aprenden a escribir”, explica Luis muy emocionado.

Esta forma de enseñanza también se refleja en otras especialidades que el colegio imparte y están divididas en cinco talleres que duran dos años y que los estudiantes eligen: Conservación de alimentos (donde se aprende a hacer tunta, charque, mermeladas, escabeches y otros); Medicina tradicional (para lo cual tienen su propio jardín farmacéutico donde plantan manzanilla, menta, sábila, caléndulas y otros que luego los convierten en jarabes, pomadas y demás). Por otro lado, está el invernadero (donde cultivan hortalizas como lechugas, tomates, nabos y plantas aromáticas y ornamentales, frutas como fresas y más); Agroecología (lombricultura y postaje); y Comunicación (fotografía, serigrafía, radio y video).

“Queremos ir construyendo una propuesta educativa que aporte a las políticas educativas del Estado, queremos difundir esta experiencia y compartirla.

Abordamos la educación desde lo integral con los niños y la idea de venir a Achocalla fue para convivir con la naturaleza y estar fuera de la ciudad, cultivando y criando animales”, señala a Escape el director del establecimiento, Juan José Obando.

Estas experiencias de convivencia y en torno al cuidado animal y natural se aplican hace 14 años, cuando la Fundación Taypi —que es propietaria de Kurmi Wasi— fundó el colegio. Los alumnos comparten las clases de forma multigrado, es decir, se juntan niños de diferentes niveles, como 1° y 2° de secundaria para pasar una clase. Actualmente el colegio tiene 152 estudiantes, que llegan de la misma comunidad, de la sede de gobierno y de El Alto, y 17 maestros, de los cuales siete dan las materias regulares como Matemáticas, Lenguaje y Ciencias, y el resto las especialidades. En cada curso también hay un niño con capacidad diferente que es integrado en actividades colectivas.

“Con relación al pago de la mensualidad existe la lógica del que tiene más, paga más. Hay padres que pagan en efectivo y otros con su producción, papas, habas, leche, harina, fideos, que son usados en el colegio”, indica Juan José.

Desde el primer año del Kurmi, en 2005, se implementó un sistema de padrinazgos con la idea de crear vínculos entre niños y adolescentes, la ciudad y el campo. Desde entonces, en una primera asamblea general del año cada niño escoge a una madrina o un padrino por medio año, quien siempre está presente cuando el ahijado necesita que le ayuden a amarrase los zapatos, ser intermediario en una pelea, llevarlo a la góndola o a la enfermería, si se cayó.

Además de rescatar las fechas festivas andinas como Todos Santos, cuando preparan el festejo a los muertos; también agradecen a la Pachamama cada agosto, con la realización de una mesa de ofrenda. Este año esperan llevar a cabo otro festival de lengua aymara, donde se hacen presentes autoridades originarias, se organizan apthapis, y hay música autóctona amenizada por el grupo musical Willkamayu, al cual pertenece Luis, el profesor, quien además de la melodía ofrece abrigo para los estudiantes con los “cueros de oveja de sus abuelos”.

Picotona la que picotea, así se llama una de las diez gallinas que Will Obando, de siete años y alumno de primaria, debe cuidar a diario junto a otros 20 niños. Además de recoger sus huevos, les dan alimento y agua. “No lastima, solo es su nombre (Picotona la que picotea), debemos cuidarlas”, enfatiza el niño en el gallinero instalado dentro del colegio. Al igual que él, otros se encargan de las ovejas, las llamas y los patos, estos últimos pasean libremente por los jardines y están a cargo de los de kínder.

Lo que estos animales producen es utilizado para su educación y la preparación de alimentos que luego venden para financiar sus viajes de investigación. Así, una vez al año van a Kala Kala, a Tocaña, a la Isla del Sol, Sucre, Potosí... donde alcancen los fondos.

Melany Trigo, de 14 años y que está en 4° de secundaria, recuerda que uno de los últimos viajes que hizo fue en septiembre de 2012 a Luribay. “Nos quedamos en la casa de una de las abuelas de nuestra compañera, aprendimos el arte de hacer vinos, singani, también fuimos a Coroico para conocer plantas medicinales”.

Otra forma de sostener los viajes es a través de la materia de Conservación de alimentos, y el profesor Rolando Huallpa es un experto en el tema.

Actualmente tiene 12 estudiantes de secundaria a quienes les enseñó a producir desde comienzos del año mermeladas, jaleas, frutas en almíbar, luego proseguirá con la conservación de sales, con escabeches; lácteos con la producción de quesos artesanales y, finalmente, con harinas para elaborar panes, galletas y fideos. “Estamos planificando hacer, incluso, quesos criollos con morrón, cebolla y hasta con locoto. Impulsamos a los muchachos esta educación que se asemeja a la formación técnica. Se les enseña desde conocer el alimento, sus propiedades y prepararlos”, menciona el profesor, sin embargo, advierte frunciendo el ceño que “no es una clase de cocina”.

De acuerdo con el director de primaria del Ministerio de Educación, el profesor Salustino Ayma, este tipo de educación que imparte el Kurmi Wasi es “adecuada”, y en un futuro se quiere que otros establecimientos de aprendizaje también adopten esta modalidad educativa.

“Kurmi Wasi está en el marco del modelo educativo, hemos visto que están aplicando el currículo del sistema educativo, y ahí está presente también la educación productiva, se percibe el respeto a la madre tierra, incluso la limpieza que desarrollan es bastante interesante. El colegio se ha adelantado un poco y de a poco tenemos que entrar a esa línea de trabajo, ya que todas la unidades educativas de convenio, fiscales y particulares deben trabajar en el marco planteado por el ministerio y nosotros vamos a exigir ese modelo”, señaló.

Algo que no es permitido en Kurmi Wasi es contaminar la Madre Tierra, por lo que las bolsas plásticas son excluidas. Cuando es momento de compartir el apthapi, todo es envasado en tapers. Tampoco es bienvenida la comida chatarra que se venden en kioscos, como frituras. “Los jueves se prepara merienda vegetariana. Las cosas que traen los chicos son en bolsa de tela que se les proporciona y se evita la basura, si se trae algo, se lo deben llevar a casa”, advierte Juan José, el director.

En esta Casa del arcoíris también se enseña arte, otros idiomas y emprendimientos. Ortencia Yana, quien enseña trabajos tallados en arcilla hace dos años en el establecimiento, prefiere que sus estudiantes de 3° a 6° de primaria opten por moldear sus propias figuras, además de aquellas rescatadas de la cultura tiwanacota y las clásicas como macetas.

Casi nada se desperdicia. Al principio de cada semestre la graduada en artes reúne a sus alumnos, quienes con sus bolsas de tela salen del colegio para traer arcilla que donan los cerros cercanos al establecimiento. “Traen lo que pueden, luego yo les doy la técnica, ellos ponen su creatividad; tenemos moldes, pero ellos prefieren trabajar con sus manos, luego los pintan”.

Cuando los trabajos están terminados algunos alumnos se quedan una noche en el colegio para proceder al quemado, para lo cual la profesora enciende la fogata. Entonces están listos para su exposición ante toda la comunidad educativa.

Además del aymara, en las clases de inglés los chicos crean sus propias historias. Comienza la teatralización en una comunidad donde hay policías, dos delincuentes, un médico y un fiscal y juez. Mientras uno relata, los otros deben continuar la historia… con sus personajes ya elegidos.

“Hay mucho movimiento, no son clases de gramática como otras, hacemos canciones, debates en el jardín, juegos, videos en inglés, poemas, el objetivo es comunicar ideas”, complementa el profesor Gadir Lavadenz.

“Ya sé hacer nabos, es lo más fácil, sale en un mes, la lechuga en dos y tres meses, lo regamos a diario, y lo vendimos en cantidad. Recuerdo que mis amigos hicieron acelgas, se siente bien conocer esto. Creo que voy a estudiar Agroecología”, menciona Melany Trigo cuando termina la visita de Escape a la unidad educativa.


Construcción del colegio Arce tiene avance del 40 %

La construcción de la nueva infraestructura del Colegio Nacional "Aniceto Arce" situado en la zona Norte de la ciudad de Oruro presenta un avance físico del 40 por ciento, dato registrado hasta el 26 de mayo. La obra fue iniciada en octubre del 2013 y está a cargo de la empresa constructora Ccedse S.R.L. con un costo de 5,4 millones de bolivianos, financiados por el programa "Evo cumple, Bolivia cambia".

El representante legal de la empresa constructora señalada, Rolando Delgado, informó sobre el proyecto que encara y que será de beneficio para toda la comunidad educativa del Arce. Según el contrato de trabajo se tiene establecido 360 días calendario para la construcción de esta nueva infraestructura.

"A la fecha tenemos aproximadamente 40 por ciento de avance físico, estamos trabajando en coordinación con la planta docente, junta escolar y el supervisor de obras, quienes hacen seguimiento en el control de calidad de todo el material que estamos utilizando en el vaciado y en toda la estructura, al momento trabajamos con 40 trabajadores, en posteriores días estimamos contar con mayor cantidad de personal para el avance respectivo de la obra", indicó. Argumentó que se verifican los cálculos estructurales para evitar algunos imprevistos, que podrían ocurrir a futuro.

"Las empresas debemos comprender que los proyectos son concebidos para beneficiar a determinado segmento de la población, en este caso para los estudiantes, por tanto los que tomamos el reto de construir este tipo de infraestructuras tenemos que entender que estas infraestructuras deben servir a varias generaciones de estudiantes", afirmó Delgado.



DIRECTOR

El director del Colegio "Aniceto Arce", Carlos Vidal Arrázola, indicó que están complacidos con el avance de la obra que se tiene y esperan que el próximo año estrenen la nueva infraestructura.

"Valoramos a la junta escolar, quienes organizaron comisiones para efectuar el seguimiento respectivo en la aplicación del material, control activo y continuo, con la finalidad de garantizar la estabilidad de la nueva infraestructura", dijo.

La obra tiene tres plantas y está emplazada en 3.624 metros cuadrados, tendrá cinco laboratorios, salón de actos, laboratorio de computación, sala de recreación, 20 aulas, baterías de baños en las diferentes plantas. El proyecto beneficiará a 1.700 estudiantes.

Rige horario invernal en Beni,Tarija y Santa Cruz

Desde hoy, en los departamentos de Santa Cruz, Beni y Tarija rige el horario de invierno en todas las unidades educativas. Con esta determinación, Pando es el único departamento del país que mantiene el ingreso regular de los escolares.
"En Santa Cruz, Beni y Tarija desde este lunes (los escolares) ingresan en horario de invierno por las bajas temperaturas”, informó el viceministro de Educación Regular, Juan José Quiroz.
La autoridad explicó que con el horario de invierno los estudiantes pueden ingresar a clases más tarde, en la mañana y tarde; y salir más temprano, en el turno nocturno. La extensión de la tolerancia puede ser de media hora o más, en función de la evaluación de cada región.
Sobre los casos de IRA (Infecciones Respiratorias Agudas), "cada dirección de educación, en coordinacion con el Senahmi y la dirección de salud, determinará si el horario de invierno será de media hora de tolerancia o más”, indicó.
El horario de invierno se aplica desde hace semanas en los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba.
Consultado sobre la posibilidad de adelantar las vacaciones, el viceministro Quiroz informó que no existe ninguna determinación al respecto. Remarcó que el descanso está planificado para finales de junio.